miércoles, 8 de julio de 2026

Contextualizando el X'ondo (1ª parte) - La lucha libre en Mollet del Vallès


El objetivo principal de esta página es dar a conocer la figura de Felipe Calvo, importante deportista molletense, y el espectáculo televisivo del X’ondo, donde él era protagonista. Aunque todos los artículos, de una forma u otra, giran en torno a la lucha libre, su grado de especialización no aporta grandes detalles de lo que fue este deporte en nuestro país.

Antes del X’ondo: La lucha libre en Mollet del Vallès

El X’ondo fue el primer intento de llevar la lucha libre a la televisión, adaptando varios elementos de esta disciplina para que fuera un entretenimiento apto para todos los públicos, como la duración de los combates, la caracterización de los luchadores y, especialmente, su nivel de agresividad. Esta aventura realmente duró poco, cinco meses: de diciembre de 1978 hasta abril de 1979. Aunque para muchos niños de esa época fue toda una novedad, este tipo de espectáculo llevaba muchas décadas desarrollándose en nuestro país y con gran éxito. Ahora sabemos que el X’ondo, realmente, formaba parte del declive de este deporte en España.

Puede llegar a ser difícil imaginarse una época en la que eran muy habituales los combates de lucha libre en grandes estadios, ante miles de personas. Tanto en las grandes ciudades como en las fiestas mayores de los pueblos podíamos disfrutar de este espectáculo. Incluso, podíamos ver a nuestros luchadores en cualquiera de las numerosísimas salas de cine que teníamos en aquellos tiempos en nuestro país. Aparecían en papeles menores o como especialistas en películas de acción, históricas o, nada menos, que en alguna de las cientos de producciones western filmadas en nuestra península.

Todo lo explicado lo he ido descubriendo a raíz de este trabajo dedicado a Felipe Calvo y el X’ondo. Por suerte, tenemos a verdaderos investigadores y deportistas de esta disciplina, como el profesor Pepe Serrano, que tanto me está ayudando; o aficionados que vivieron esa época y que guardan entrañables recuerdos y documentación, como es el caso de Josep Masip, el cual colaborará con importantes artículos en esta página.

Para haber conocido y disfrutado de esa época, hay que tener cierta edad. Por ejemplo, hablando con mi padre, Jordi Estrada Sors (1933), un señor de 93 años, pero con una envidiable memoria, me sorprendió con una anécdota que se remonta a principios de los años 50. Me comentaba que la lucha libre era un tipo de espectáculo muy habitual en su juventud. Aunque él no era nada aficionado a este deporte —lo suyo era el ciclismo—, asistió una vez y vivió una simpática anécdota. Este evento ocurrió en Mollet del Vallès (Barcelona) hacia el año 1950 o 1951, cuando él tenía unos 17 o 18 años:

La Marinette
Cada año, dentro de la programación de la Fiesta Mayor de Mollet, se organizaban veladas de lucha libre en la sala de «el Tabaran». Unos amigos, Jaume y Siscu, y yo asistimos a uno de esos combates. Más tarde, por la noche, fuimos al restaurante «La Marinette» a tomar un vermut con mejillones. Era una costumbre que teníamos y solíamos hacerlo cada domingo después de ir a bailar o ir al cine. Una vez sentados, me fijé en dos tipos que teníamos en una mesa cercana y les dije a mis amigos:

—Mira, mira la parejita que se peleaba, ¡mira cómo se pelean ahora!

Para sorpresa de ellos, tenían delante a los dos luchadores, amistosamente sentados y «poniéndose las botas», cuando hacía pocas horas: 

—Los habíamos visto pelear como dos fieras—

El Tabaran, histórico edificio molletense declarado por el actual ayuntamiento como:
—ruina económica y urbanística—

Ese día descubrieron que la lucha libre era una «engañifa», según mi padre:

Una exhibición de gente de gimnasio, con musculatura, muy preparada, pero que fingía luchar.

Aunque a mi padre le hizo gracia en su momento, no asistió nunca más a un combate. Personalmente, lo que más me llamó la atención de lo que me explicó fue la fecha del evento, dato que enseguida consulté con el erudito del tema Pepe Serrano. Él me comentó, para mi sorpresa, que la historia de la lucha se remonta a finales del s. XIX y que evolucionó hasta convertirse en lo que hoy entendemos como lucha libre. En el caso de España, la época de esplendor empezó a partir de mediados de los años 40, continuando el interés del público durante varias décadas más. Posteriormente, a partir de mediados de los años 70, por varias razones, fue bajando la programación y la asistencia del público a estos eventos. A mediados de los años 80, la lucha en directo empezaría a ser anecdótica.

Lo siguiente que hice, alentado por mi padre e inspirado por el investigador Josep Masip, fue consultar el archivo municipal de mi pueblo. Revisando las fiestas mayores de los años 40, 50, etc., encontré exactamente lo que me comentaba mi padre y otras impresionantes veladas de lucha libre como esta del año 1954:


Hay que tener en cuenta que estamos hablando de una población que en aquellos tiempos tenía bastante menos de 7.000 habitantes, actualmente somos más de 53.000. Sobre esa importante velada, Pepe Serrano me comentaba lo siguiente:

—La cartelera está muy equilibrada, tiene unos luchadores locales muy solventes, como son Rillos y Brunet, y Karter ya despuntaba bastante; iba a ser campeón de España. Lacoma era un luchador decente, pero no tan sobresaliente, y Félix Uzcudun, intuyo, que debía ser o hermano o sobrino o hijo de Paulino Uzcudun, que un par de décadas antes fue uno de los boxeadores más importantes, ya no solo de España, sino de todo el planeta de pesos pesados, y que tuvo grandes peleas contra Primo Carnera.
Luego, para cerrar el cartel, Stan Karolyi, que era húngaro, contra José Tarrés (Pepe Tarrés), «Cabeza de Hierro», que era catalán. Ese combate, a nivel futbolístico, se podría comparar con un «Real Madrid - Barcelona», o sea, una cosa sin parangón, porque Karolyi era, aparte de uno de los luchadores extranjeros más afamados y más queridos en España, un tío que tuvo una carrera muy solvente, larga y prolífica, llena de títulos. Y José Tarrés, «Cabeza de Hierro», al le llamaban así porque se liaba a cabezazos contra los contrincantes, fue uno de los luchadores más queridos y más famosos a nivel nacional. No tuvo una amplia carrera fuera de España, pero aquí, en España, creo que llegó a ser el luchador más querido de todo el país. Decían que en la guerra le penetró metralla en la cabeza y se le fracturó el cráneo, le tuvieron que poner unas placas de hierro para cerrarle los diferentes trozos de hueso. Por eso le llamaban «Cabeza de Hierro», porque tenía la cabeza dura como el hierro; que de hecho, ¡tenía hierro en la cabeza!—


Después del X’ondo: Felipe Calvo en Mollet del Vallès

En mi caso, siendo del 68, viví directamente la fase final de este tipo de espectáculos. Como en Mollet teníamos a nuestro querido Mister Fiera, pudimos disfrutar de una especie de oasis o refugio de este deporte. Después de la desaparición del X’ondo, él mismo se encargó en los 80 de organizar en nuestra población numerosos eventos relacionados con la lucha. 

Lo primero a destacar fue su importante actividad relacionada con los gimnasios. Lo primero que me sorprendió cuando fuimos a vivir a Mollet del Vallès, a finales de los 70, fue descubrir que había un gimnasio con un rótulo que ponía «Mister Fiera». Además, más sorprendente aún, descubrir que el famoso luchador de la televisión era uno de nuestros vecinos, ¡una de las personas con las que podías cruzarte por las calles de Mollet! 

Aún recuerdo cuando mi hermano pequeño, Roger Estrada, quería ser entrenado por Mister Fiera; eso ocurrió entrados los años 80:

—Un día me acerqué al gimnasio de Mister Fiera, el que estaba en la zona del actual parque de “Les Pruneres” de Mollet; fui con un amigo que se entrenaba allí. Me presentó a Mister Fiera, quien me resultó muy cómico y simpático, y le dije que quería entrenarme con él.
Lo primero que hizo fue pedirme si podía levantar una barra de pesas que había en el suelo; entusiasmado, las cogí, ¡y las pude levantar! Él se sorprendió, tal vez para motivarme, pero amablemente me dijo que era demasiado joven para este deporte. Yo solo tenía unos 15 años, así que me sugirió que me esperara unos años más y hablaríamos.—


Aparte del famoso gimnasio «Mister Fiera», Felipe dirigió, trabajó y se entrenó en muchos más. Una curiosidad al respecto: hablando con el veterano entrenador Francisco Cervera, gerente del gimnasio Cervera, aún se acuerda de cuando Felipe, de vuelta a Mollet en 1992 después de un tiempo trabajando en Madrid, decidió entrenarse en su local. Felipe, por pura deformación profesional, no paraba de dar consejos a los jóvenes que también se entrenaban allí. Cervera, que lo consideraba una institución, se negaba a cobrarle ninguna cuota.

Felipe, paralelamente, organizaba eventos artístico-deportivos, festivales o combates en diferentes poblaciones. Recordaremos algunos eventos acaecidos en Mollet del Vallès durante 1982.

Silvia, hija de Felipe Calvo
Por ejemplo, el festival que organizó en el colegio donde mis hermanos y yo hicimos la EGB, el Divino Maestro (actualmente «Col·legis Nous»). Allí también estudiaron los hijos de Felipe Calvo y su esposa Nati Podadera: Felipe «Rocky» y Silvia, de seis añitos, la cual actuó ese día junto a su padre.

Ese mismo año también organizó varios espectáculos en la “discotheque” Dunhill de Mollet, local de baile de los 80, época de la música tecno; anteriormente, en los 70, ese espacio se había llamado «La Cuadra», lugar donde iba a bailar la generación rockanrolera y yeyé. Aunque con diferentes nombres, ese edificio era el mencionado «El Tabaran», donde se habían celebrado décadas antes los combates de lucha libre. Actualmente todo eso es un solar.

Como decíamos, Felipe organizó varios shows en el Dunhill, donde participaban él mismo y varios artistas más. En alguna de las ocasiones, al igual que en el festival de la escuela, también actuaba junto a su hija Silvia.


Otro lugar habitual donde organizaba espectáculos y combates era el Pabellón Deportivo. Allí volvimos a ver el espectáculo que hacía junto a su hija, en el que también participaba —aún no lo hemos dicho— Moisés Cerdán, amigo de Felipe. Moisés era como una versión «mini» de Felipe Calvo; eso les fue muy bien para simular que Moisés, «Dr. Masa», se transformaba en Hulk (que realmente era Felipe pintado, por su mujer, de color verde).

Moisés Cerdán

Respecto a los combates organizados en el mencionado pabellón de Mollet, no se presentaba como «Mister Fiera», sino con su antiguo nombre artístico, «Ursus». Entre los contrincantes se encontraba el también X’ondista, y gran amigo de Felipe, José Adell (Don Salvatore).


José Adell intentando arrancar la cabeza a Felipe «Ursus»

Después de muchos años, hemos llegado a 1996, pudimos volver a ver a Felipe Calvo y José Adell en Mollet, pero en un contexto totalmente diferente: el cine. Ya algo desgastados por el tiempo, pero con gran vitalidad y ganas de hacer cosas, nos alegraron en la gran pantalla del «Cinema Catalunya» (ahora un Ametller) actuando en la película «Adiós, tiburón», junto al famoso humorista Josema Yuste de Martes y Trece.

Felipe asistió a una de las sesiones en esa sala; al ser reconocido en una de las escenas, un grupo de chicos se giró hacia la butaca de Felipe: —¡Pero si es usted!

Después de esta película, Felipe bajó el ritmo de actividades deportivas, aunque se involucró en otras, como el banco de alimentos u otras labores colaborativas con el pueblo de Mollet. Nunca dejó los gimnasios; tener el cuerpo entrenado y en forma era primordial para él. En el nuevo siglo seguiríamos sabiendo de él, pero gracias a las entrevistas que le iba haciendo la prensa local.

Josema Yuste y Felipe Calvo (Adiós, tiburón)
José Adell (Adiós, tiburón)

Alguna experiencia más, pero saliendo de Mollet del Vallès

Yo, personalmente, aún tuve alguna experiencia más relacionada con el mundo de la lucha. Una importante fue ver en persona al famosísimo luchador americano Hulk Hogan (1953-2025). Al igual que Felipe Calvo, Hogan también tuvo relación con el mundo del cine. Asistí, en octubre de 1991, al Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges para ver el estreno de «Suburban Commando». La película fue presentada en directo por el mismísimo Hogan, por lo que lo tuvimos a pocos metros. Después de la presentación, muchos niños se le acercaron para la firma de autógrafos.

Para acabar, comentaré que la lucha en Barcelona, y con luchadores autóctonos, ha tenido un resurgir. En el año 2020 descubrí los espectáculos de la empresa «Resist Pro Wrestling», chicos y chicas muy jóvenes, pero con gran talento y espectacularidad. En este caso, los combates difieren bastante de cómo lo hacía la vieja guardia. Hemos pasado de una lucha agresiva, con hombres musculados y, en muchas ocasiones, de un tamaño considerable, a unos pintorescos jóvenes muy esbeltos y con dotes acrobáticas. Cuando asisto a estos combates, aprovecho para hablar con alguno de los organizadores y explicarles sobre Mister Fiera, del X’ondo… pero no saben de qué les hablo.

La muchachada de «Resist Pro Wrestling» (Barcelona, 2020)

Esta es mi pequeña aportación centrada en la lucha libre en España fuera del universo X’ondo. Por suerte, hay personas que han conservado recuerdos y documentación de la época dorada de la lucha. Espectadores, en su momento chavales, que ahora recuerdan con nostalgia aquellas tardes de diversión. De hecho, son los mejores documentalistas, ya que, aunque tienen sus luchadores favoritos, tienen una visión global que muchas veces se pierde cuando se entrevista a nuestros corpulentos septuagenarios u octogenarios protagonistas, que tienen su memoria más enfocada en su carrera personal.

Daremos paso a uno de esos espectadores y su valiosa documentación: Josep Masip Suets.

Agradecimientos

  • Nati Podadera 
  • Jordi Estrada Sors 
  • Roger Estrada Mañas 
  • Pepe Serrano 
  • Josep Masip Suets

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